Los Zetas convirtieron el Penal del Topo Chico en una mina de oro extorsiva, generando hasta 15 millones de pesos mensuales en cobro de cuotas.
El autogobierno operado por el cártel de Los Zetas al interior del Penal del Topo Chico funcionaba como una maquinaria financiera implacable, donde la supervivencia de los reos se cotizaba en millones de pesos mensuales.
¿Cuánto costaba la supervivencia dentro del Topo Chico?

El autogobierno operado por el cártel de Los Zetas al interior del Penal del Topo Chico funcionaba como una maquinaria financiera implacable, donde la supervivencia de los reos se cotizaba en millones de pesos mensuales.
Aproximadamente el 60 por ciento de la población penitenciaria sufría extorsiones semanales que oscilaban entre los 500 y los 2 mil pesos tan solo para evitar agresiones físicas o asegurar un espacio mínimo para dormir.
Hasta los trámites más elementales implicaban un costo: desde pagar 20 pesos por la entrega de la muda de ropa reglamentaria de ingreso, hasta desembolsar entre 2 mil 500 y 5 mil pesos mensuales para contratar “guardaespaldas” internos que evitaran ser golpeados o trasladados a zonas de alta peligrosidad.

El autogobierno del cártel de los Zetas operaba con absoluta impunidad en el Penal del Topo Chico. Foto: Vianca Treviño
¿Quiénes eran los dueños del reclusorio y cómo operaban?
El control absoluto de las celdas y de las extorsiones estaba en manos de líderes criminales identificados por la estructura interna como Juan Pedro Saldívar Farías, alias “El Z-27”, y Jorge Iván Hernández Cantú, “El Credo”, quienes operaban con absoluta impunidad y en complicidad con las propias autoridades penitenciarias.
Ellos dictaban las reglas, asignaban los espacios y administraban las ganancias del penal.
Para los reclusos con mayor solvencia económica o ligados a actividades ilícitas menores, las tarifas por el llamado “piso” o por conseguir protección especial y celdas equipadas podían llegar hasta los 50 mil pesos mensuales o montos excepcionales de hasta 80 mil pesos.

El autogobierno del cártel de Los Zetas generó ganancias de entre 10 a 15 millones de pesos por cobro de cuotas y extorsiones al interior del penal del Topo Chico. Foto: Vianca Treviño
¿A cuánto ascendían las ganancias del negocio criminal?
En la cúspide de este sistema de terror económico, se estimaba que la estructura criminal obtenía ganancias de entre 10 y 15 millones de pesos mensuales exclusivamente por el cobro de cuotas y extorsiones internas.
Las investigaciones posteriores al sanguinario motín de 2016 revelaron que este botín multimillonario no era exclusivo de los capos de galera; gran parte de la recaudación ilegal se distribuía de forma piramidal para comprar la vista gorda de custodios, jefes de guardia, mandos medios y directivos del reclusorio, convirtiendo al Penal del Topo Chico en un próspero corporativo de la delincuencia organizada sostenido sobre el sufrimiento de los internos.

En la imagen los pasillos de lo que fue el Penal del Topo Chico de Monterrey. Foto: Vianca Treviño
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