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Lala cambia su estrategia para competir en el mercado de yogur griego

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La empresa relanzó su portafolio con nuevos formatos, sabores y una apuesta por el disfrute para ganar espacio en la categoría.

El mercado del yogur crece, pero diferenciarse dentro de él es cada vez más difícil. La promesa de más proteína, que durante años impulsó la categoría, empieza a perder fuerza como argumento único de venta.

El tamaño del negocio explica esa presión. Según estimaciones de IMARC Group, el mercado de yogur en México alcanzó un valor de 1,700 millones de dólares en 2025 y mantiene una trayectoria de crecimiento hacia los próximos años, movido por la demanda de productos funcionales y saludables.

Este crecimiento ha atraído más oferta y en ese universo el yogur griego se ha convertido en uno de los segmentos con mayor dinamismo, impulsado por consumidores que buscan opciones con mayor valor nutrimental.

Hoy, más del 80% de los hogares mexicanos busca consumir de forma más saludable y destina cerca del 28% de su gasto a productos asociados con bienestar, de acuerdo con NielsenIQ. Y a nivel global, el yogur griego crece a una tasa superior a la del yogur tradicional, con una expansión cercana al 7.3% anual frente al 5.9% del tradicional, acorde con Statista.

Pero la categoría enfrenta un punto de saturación, ya que el alto contenido proteico, la reducción de azúcar y las versiones deslactosadas son hoy requisitos básicos, cuando antes marcaban diferencia y permitían destacar en los refrigeradores de las tiendas.

De ahí que marcas como Danone, Oikos, Chobani y Fage han ampliado su presencia en México impulsadas por la demanda de productos con mayor aporte nutrimental y por una categoría que mantiene potencial de crecimiento, mientras la competencia deja de concentrarse únicamente en el anaquel y se extiende hacia la construcción de marca y la experiencia del consumidor.

Lala cambia su estrategia con el yogur griego

Desde su trinchera, Grupo Lala replanteó su estrategia en yogur griego, ya que el relanzamiento de su portafolio mantiene los atributos funcionales que exige el mercado, pero cambia el eje de comunicación hacia una apuesta centrada en el disfrute, en una categoría donde el discurso técnico pierde efectividad.

La marca mexicana reorganizó su portafolio con distintos formatos para cubrir más momentos de consumo; ahora su yogur griego se presenta en versiones individuales de 120 gramos, opciones medianas de 700 gramos y formatos familiares de 900 gramos, al tiempo que incorporó una línea bebible en sabores como fresa, mango y frutos rojos.

El portafolio integra además variantes sin sellos, deslactosadas, bajas en grasa y opciones con y sin azúcar añadida, con productos que alcanzan hasta 15 gramos de proteína por porción, en línea con las exigencias actuales del consumidor.

“Es una propuesta que rompe con la idea de que lo saludable implica sacrificio, demostrando que cuidarte también puede ser un placer irresistible. Lala Griego redefine la proteína, llevándola a un terreno donde el sabor y la cremosidad son protagonistas”, expresó Ana Osorio, gerente corporativa de Marketing para Yogur Proteína en Grupo Lala.

La marca llega con esta propuesta mientras ostenta una posición dominante en el mercado. La compañía reportó ingresos por 100,677 millones de pesos en 2024 y acumula una década de crecimiento en ventas, siendo uno de los principales jugadores de alimentos en América Latina.

Además, es la marca de lácteos más elegida en México, con presencia en más del 96% de los hogares y más de 552 millones de elecciones de compra al año, según el ranking Brand Footprint de Kantar. Esta escala le da capacidad para mover categorías completas, pero también la obliga a actuar ante un mercado donde la competencia se intensifica y la diferenciación se vuelve más compleja.

Hoy por hoy, el crecimiento de los formatos bebibles responde a una tendencia más amplia, pues las presentaciones portátiles ganan relevancia en el mercado mexicano catapultadas por estilos de vida más acelerados y por la necesidad de consumir productos en trayectos o pausas cortas, lo que permite a las marcas crecer sin depender solo del consumo tradicional en casa.

Sin embargo, la competencia no se resuelve solo con innovación, ya que el consumidor ha aprendido a identificar qué define a un producto saludable y a comparar etiquetas, algo que reduce el margen para diferenciarse únicamente por atributos funcionales y hace que las marcas construyan valor en otros frentes.

De esta forma, la siguiente etapa de la categoría se definirá por un cambio en la forma de competir, donde el yogur ya no se posiciona nada más por su contenido nutrimental sino que lo hace por experiencia, percepción y frecuencia de consumo.

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