La empresa de Televisa llevará servicios de Starlink a usuarios en un punto en donde advierte que el crecimiento de la firma de Elon Musk puede cambiar la competencia dentro de las telecomunicaciones.
La ventaja de las empresas de telecomunicaciones descansó durante años en el despliegue de infraestructura. Kilómetros de fibra óptica, torres de telefonía y miles de millones de pesos invertidos en redes constituían una barrera de entrada para cualquier competidor. Sin embargo, la rápida evolución de la conectividad satelital directa a dispositivos (D2D) comienza a cuestionar ese paradigma y obliga a operadores tradicionales como Izzi a replantear su estrategia.
La empresa de Grupo Televisa anunció la ampliación de su alianza con Starlink, la firma de internet satelital de SpaceX, para incorporar servicios de conectividad dirigidos al mercado residencial. La decisión no busca sustituir su red de fibra óptica, sino complementarla en aquellas zonas donde desplegar infraestructura terrestre continúa siendo costoso o técnicamente complejo.
Más que una expansión comercial, el movimiento refleja el reconocimiento de que la tecnología satelital ha dejado de ser un servicio de nicho para convertirse en un competidor con capacidad de alterar el equilibrio de la industria.
“Vemos a la empresa (Starlink) realizar lanzamientos de casi 800 nuevos satélites de mayor capacidad. Hemos firmado un acuerdo con la empresa para estar a la vanguardia”, afirmó Francisco Valim, director general de Izzi, durante una conferencia con analistas.
El directivo descartó que Starlink represente hoy una amenaza para el mercado masivo debido a sus niveles de precio y al ingreso promedio por usuario (ARPU) que maneja el servicio. Sin embargo, reconoció que el ritmo con el que fortalece su constelación satelital obliga a seguir de cerca su evolución.
La apuesta es complementar, no sustituir la fibra
Los datos muestran por qué. De acuerdo con el reporte financiero anual de 2025 detalló de SpaceX, Starlink opera alrededor de 9,000 satélites activos. De ellos, 650 ya corresponden a Direct to Cell, la tecnología que permite conectar teléfonos inteligentes directamente con satélites en órbita baja, sin necesidad de infraestructura móvil terrestre. En apenas un año, la empresa duplicó el número de satélites destinados a este servicio.
Para Izzi , la respuesta pasa por integrar esa tecnología a su propio portafolio.
La ampliación del acuerdo permitirá ofrecer conectividad satelital a usuarios finales en localidades donde la compañía no dispone de fibra óptica. La estrategia consiste en combinar el acceso satelital con su oferta de contenidos y servicios para atender una demanda de ancho de banda que continúa creciendo por el consumo de plataformas de streaming, redes sociales y aplicaciones digitales.
Además de ampliar cobertura, la empresa espera reducir costos asociados con la construcción de infraestructura de última milla y acelerar la llegada del servicio a comunidades remotas.
“Junto con Starlink, tanto en el ámbito B2B como en el B2C, vemos un gran potencial de mejora; creo que es una alianza muy rentable para ambas partes”, sostuvo Valim.
La alianza representa una evolución del acuerdo que ambas compañías firmaron en abril pasado para atender clientes empresariales ubicados en regiones donde la infraestructura tradicional resulta limitada o inexistente.
La competencia cambia del terreno a la órbita
El acercamiento entre operadores de telecomunicaciones y empresas satelitales comienza a repetirse en la industria. América Móvil también mantiene conversaciones con Starlink para explorar posibles sinergias en sus servicios de conectividad, una señal de que los operadores tradicionales prefieren integrar estas capacidades antes que competir frontalmente contra ellas.
El atractivo del negocio también explica esa estrategia.
La consultora Markets and Markets estima que el mercado global de Direct to Device (D2D) tuvo un valor de 570 millones de dólares el año pasado y alcanzará más de 2,640 millones de dólares hacia 2030, lo que representa una tasa de crecimiento anual compuesta de 35.6%. En ese mismo periodo, el número de usuarios podría elevarse hasta 23.5 millones en todo el mundo.
Para Jorge Moreno Loza, abogado especializado en telecomunicaciones, el cambio tecnológico ha ocurrido mucho más rápido de lo que anticipaba la industria.
Hace apenas tres años, recuerda, la conectividad directa entre satélites y teléfonos celulares era vista como una posibilidad de largo plazo. El respaldo financiero y la velocidad de innovación de empresas como Starlink aceleraron el desarrollo hasta convertirlo en un factor que los operadores ya no pueden ignorar.
El especialista considera que las compañías tradicionales enfrentan una menor capacidad de innovación frente a los nuevos jugadores tecnológicos, por lo que las alianzas se han convertido en una estrategia para mantenerse vigentes mientras redefinen sus modelos de negocio.
“Si no encuentran nuevos aplicativos en el mediano plazo, sus ingresos en segmentos como pospago, prepago e IoT enfrentarán impactos significativos, mientras las empresas satelitales están demostrando una capacidad de desarrollo tecnológico más rápida que el despliegue de una red terrestre”, advirtió.
La apuesta de Izzi refleja un cambio de visión en el sector. La conectividad satelital ya no se percibe únicamente como una alternativa para zonas aisladas, sino como una tecnología complementaria capaz de ampliar cobertura, reducir costos de despliegue y, eventualmente, redefinir la competencia entre los operadores de telecomunicaciones.
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