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Industria del doblaje pide incentivos fiscales para no perder competitividad

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La exclusión del sector del estímulo fiscal de 30% lo coloca en desventaja frente a países como Colombia y Argentina, en un contexto de mayor demanda de contenidos en español por parte de las plataformas de streaming.

La industria del doblaje se encuentra en vilo. La nueva política fiscal para el cine y las plataformas de streaming dejó fuera al doblaje nacional, pese a que la industria expresó su necesidad y urgencia de ser incluida en los beneficios tributarios ante dependencias como la Secretaría de Cultura y la de Economía.

El decreto presidencial establece que los beneficios fiscales se destinarán a procesos de producción, posproducción, efectos visuales y animación, pero omite mencionar de manera explícita al doblaje, un componente clave para la internacionalización y la difusión de contenidos en distintos idiomas.

“Esta nueva política cinematográfica habla de posproducción, pero eso no es doblaje. Se refiere a una cadena dentro de la misma etapa de un proyecto audiovisual y por eso esta propuesta definitivamente no está tocando a los presupuestos de doblaje”, lamentó Alejandra Valdez, responsable institucional de la Asociación Nacional de Profesionales del Doblaje (ANPROD).

Aunque el gobierno anunció la semana pasada una iniciativa de Ley para proteger el trabajo de los actores de doblaje de la Inteligencia Artificial (IA), como un intento por respaldar a toda la industria audiovisual, el sector considera que los incentivos fiscales son otro elemento urgente para fortalecer su competitividad.

En la actualidad las empresas de streaming como Netflix, HBO, Disney y Prime Video, demandan mayores contenidos doblados en el idioma español debido a que las audiencias prefieren mirar una programación en esa lengua.

Solo en América Latina el 90% del contenido audiovisual se consume doblado. Y México es líder en este sector, controlando el 60% del mercado de doblaje en español a nivel mundial, según el Consejo de Empresas Mexicanas de la Industria del Doblaje (CEMID), de ahí la relevancia de esta industria a nivel nacional.

Pero la falta de presupuestos robustos para modernizar de manera asidua los estudios a nivel tecnológico dificulta la captación de proyectos de doblaje de las grandes empresas de entretenimiento. A esto se agrega que plataformas y estudios cinematográficos suelen priorizar mercados que ofrecen beneficios tributarios específicos para el doblaje, como ocurre en Colombia y Argentina.

“Colombia y Argentina tienen más posibilidades de atraer proyecto por los esquemas fiscales, además Colombia está mucho mejor rankeado en temas tecnológicos respecto a México y esto indudablemente pone al país en una clara desventaja, a pesar de ser uno de los mejores doblajes en el mundo”, lamentó Valdez.

El mercado de doblaje de contenidos audiovisuales es un factor clave de distribución global del entretenimiento, al facilitar la localización de programas y películas a diversas audiencias. Más del 60% de los consumidores prefieren mirar un contenido doblado que en el idioma original, provocando que los flujos de trabajo de la industria del doblaje aumenten hasta 45%, en especial lo referente a plataformas de streaming, según la consultora Global Grow Insigths.

Presiones financieras

La vocera de la ANPROD, que agrupa a 43 estudios en el país, señala que aunque el doblaje representa apenas el 0.5% del presupuesto total de una producción cinematográfica, ese porcentaje es estratégico dentro de la cadena de valor audiovisual por su papel en la localización y distribución internacional de contenidos.

Como parte de su apuesta por mantenerse competitivos, la Asociación indica que sus afiliados invierten anualmente hasta 30 millones de dólares en actualización tecnológica, particularmente en sistemas de seguridad y equipamiento de sonido. Sin embargo, en muchos casos estas inversiones se realizan mediante financiamiento bancario, lo que incrementa la presión sobre su flujo de recursos.

En ese contexto, el acceso a beneficios fiscales cobra relevancia, ya que permitiría compensar el impacto financiero derivado de los retrasos en la devolución de saldos a favor por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT) registrados en los últimos años. Esta situación ha llevado a la Asociación a recurrir a litigios para recuperar recursos, con costos legales cercanos a 500,000 pesos por proceso.

“Nuestras inversiones tienen un retorno estimado de tres a cinco años si todo sale bien; pero cuando las devoluciones de IVA no llegan en tiempo y forma, ese periodo puede extenderse hasta 10 o incluso 15 años”, advirtió Alejandra Valdez.

Integrar al sector en el esquema de beneficios fiscales también permitiría a los estudios invertir en tecnología, reforzar sistemas de seguridad, capacitar talento y mejorar las condiciones salariales de sus más de 10,000 colaboradores.

La presidenta, Claudia Sheinbaum, aseguró que uno de los objetivos de los incentivos fiscales federales es activar la cadena productiva de la industria audiovisual nacional a través de la captación de más proyectos, pero también para crear más empleos y salarios competitivos en el sector.

Aunque no se cuenta con una cifra específica del aporte del doblaje al Producto Interno Bruto (PIB), la industria audiovisual en general contribuye al PIB nacional con 69,000 millones de pesos y aporta 10,000 millones al fisco, según el estudio ‘La contribución económica de la industria audiovisual mexicana’, realizado por Oxford Economics para la Motion Picture Association.

Detrás de cada proyecto de doblaje hay infraestructura tecnológica, procesos de seguridad, capacitación y una cadena de valor que requiere condiciones estables para desarrollarse. En ese contexto, la industria pide un respaldo integral por parte de las autoridades, no solo para subsistir, sino para crecer, atraer más producciones y generar empleos de mayor calidad en un mercado cada vez más competitivo.

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