Sustituir el agua por refresco como bebida principal se asocia con mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad renal y problemas cardíacos, según estudios recientes.
¿Pasa algo si solo bebo refresco?Inteligencia Artificial.
En México, el refresco forma parte de la vida cotidiana, está presente en la mesa familiar, en reuniones, en celebraciones y, muchas veces, también en la rutina diaria.
Sin embargo, cuando esta bebida sustituye al agua como principal fuente de hidratación, las consecuencias pueden ir mucho más allá del aumento de peso.
La pregunta no es solo qué pasa si tomas refresco todos los días, sino qué ocurre cuando el refresco desplaza al agua como bebida principal.
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¿Es peligroso sustituir el agua por refresco?
No es lo mismo “tomar refresco” que “hidratarse exclusivamente con refresco”, la diferencia puede parecer sutil, pero desde el punto de vista fisiológico es importante.
The American Journal of Clinical Nutrition analizó decenas de estudios sobre el consumo de bebidas azucaradas y enfermedades crónicas. El resultado demostró que a mayor consumo de bebidas azucaradas, mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular y mortalidad por todas las causas.
El punto clave es el desplazamiento del agua, cuando el refresco sustituye al agua como bebida principal, el cuerpo recibe una exposición continua a azúcares libres —es decir, azúcares añadidos o presentes en bebidas— sin el efecto de saciedad que sí aportan los alimentos sólidos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los azúcares libres representen menos del 10% de la energía total diaria, y señala que reducirlos a menos del 5% puede ofrecer beneficios adicionales para la salud. Un consumo habitual de refresco como bebida principal facilita que ese límite se supere con facilidad.
Además, un estudio publicado en JAMA Network Open, evaluó la relación entre bebidas azucaradas, bebidas con edulcorantes artificiales y jugos, con el desarrollo de enfermedad renal crónica.
El análisis encontró que sustituir bebidas azucaradas por agua se asoció con un menor riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica.
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Qué le pasa a tu cuerpo si solo bebes refresco
Para entender el impacto, conviene imaginar distintos plazos de tiempo.
En 24 horas
El refresco contiene azúcares de rápida absorción, como glucosa o jarabe de maíz de alta fructosa. Al beberlo, la glucosa en sangre aumenta rápidamente. El cuerpo responde liberando insulina para regular esos niveles.
El problema es que las calorías líquidas no generan la misma sensación de saciedad que los alimentos sólidos. Las bebidas azucaradas no “compensan” en el apetito posterior, lo que puede llevar a consumir más calorías a lo largo del día.
Aunque en 24 horas no se desarrolla una enfermedad, sí se establece un patrón metabólico que, si se repite, puede generar efectos acumulativos.
En una semana
Cuando el consumo es frecuente, se consolida un patrón elevado de ingesta de azúcares libres. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos advierte que el consumo habitual de bebidas azucaradas se asocia con obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas.
El exceso de azúcar puede favorecer resistencia a la insulina, aumento de triglicéridos y acumulación de grasa corporal, especialmente si el refresco sustituye por completo al agua.
En un mes (y a largo plazo)
Un análisis global publicado en Nature Medicine, con participación de investigadores de la Universidad de Tufts, estimó que el consumo de bebidas azucaradas se asocia con millones de nuevos casos de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular cada año en el mundo.
No se trata de que un mes de consumo exclusivo cause de inmediato estas enfermedades, sino de que mantener este patrón durante meses o años incrementa significativamente el riesgo.
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¿Es mejor el refresco “sin azúcar”?
Muchas personas cambian el refresco regular por versiones “light” o “sin azúcar” pensando que así eliminan el problema.
En su guía sobre edulcorantes no azucarados, la OMS concluye que no recomienda su uso como estrategia a largo plazo para controlar el peso corporal ni para reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles.
Según la OMS, la evidencia disponible no demuestra beneficios sostenidos en reducción de grasa corporal y existen incertidumbres sobre posibles efectos metabólicos a largo plazo.
El International Journal of Obesity comparó el consumo de bebidas con edulcorantes no nutritivos frente al agua dentro de un programa estructurado de pérdida de peso durante 52 semanas.
El estudio mostró que el impacto depende del contexto general de la dieta y del acompañamiento conductual, es decir, no es solo la bebida, sino el conjunto de hábitos.
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Riesgos más frecuentes asociados al consumo habitual
Diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular
The American Journal of Clinical Nutrition confirmó la asociación entre mayor consumo de bebidas azucaradas y mayor riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.
El estudio global en Nature Medicine refuerza esta relación al estimar el impacto poblacional en nuevos diagnósticos a nivel mundial.
Enfermedad renal crónica
JAMA Network Open mostró que reemplazar bebidas azucaradas por agua se asocia con menor riesgo de enfermedad renal crónica. Los riñones trabajan para filtrar la sangre y regular líquidos; un exceso constante de azúcar puede alterar procesos metabólicos que terminan afectando su función.
Salud dental
La OMS advierte que el consumo frecuente de azúcares libres es uno de los principales factores en la aparición de caries. Las bebidas azucaradas exponen los dientes a un ambiente ácido y rico en azúcar, lo que favorece la desmineralización del esmalte.
Qué hacer si solo bebes refresco
Si el refresco se ha convertido en tu principal fuente de hidratación, el cambio no tiene que ser radical, pero sí progresivo y consciente.
Sustituir gradualmente una porción diaria de refresco por agua.
Reducir el tamaño del envase o vaso.
Disminuir la frecuencia semanal de consumo.
Alternar con agua mineral sin azúcar si se busca la sensación de gas.
La OMS insiste en que reducir la ingesta de azúcares libres es una medida clave para disminuir el riesgo de enfermedades no transmisibles.
Beber refresco de manera ocasional no es lo mismo que usarlo como única fuente de hidratación. El problema surge cuando desplaza al agua en la rutina diaria.
La evidencia reciente indica que sustituir el agua por refresco como bebida principal se asocia con mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal crónica y caries dental. En cambio, reemplazar bebidas azucaradas por agua se vincula con mejores resultados de salud.
La elección diaria de bebidas, aunque parezca pequeña, tiene un impacto acumulativo en la salud metabólica y cardiovascular. A largo plazo, hidratarse con agua sigue siendo la opción más segura y respaldada por la evidencia científica.
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