Coahuila tiene la mayor percepción de seguridad del país, con 71.5% frente a 24.7% nacional, superando a Yucatán; y la segunda menor incidencia delictiva, con 19,835 delitos por cada 100,000 habitantes.
Hace poco más de una década, Coahuila enfrentaba una de las peores crisis de violencia y criminalidad del país. La delincuencia organizada había penetrado instituciones, reclutado policías y construido mecanismos muy violentos para controlar territorios y extraer recursos de la población.
La recuperación de la seguridad fue resultado de la voluntad política del gobierno estatal. Fuerzas federales y de Coahuila se coordinaron en una estrategia para debilitar la capacidad de los grupos delincuenciales de controlar el territorio. Neutralizaron a los principales liderazgos criminales. Utilizaron inteligencia para detener operadores y desarticular redes. Atacaron fuentes de financiamiento como el robo de combustible y la extorsión. Emprendieron procesos de depuración y fortalecimiento de corporaciones policiales que habían sido penetradas por el crimen.
Por su parte, los empresarios financiaron infraestructura y equipamiento, y presionaron por mejores resultados. Colectivos de víctimas, organizaciones sociales, medios y universidades contribuyeron a mantener la seguridad como una exigencia pública. Una estrategia que se extendió que se amplío a la región de la Laguna.
Los resultados fueron contundentes
En 2012, se reportaron 771 carpetas de investigación por homicidio doloso en Coahuila. En 2018, fueron sólo 228; 70% menos. Lo notable es que los avances se han sostenido y extendido. En la actualidad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026, Coahuila tiene la mayor percepción de seguridad del país, con 71.5% frente a 24.7% nacional, superando a Yucatán; y la segunda menor incidencia delictiva, con 19,835 delitos por cada 100,000 habitantes.
Una de las claves de este caso de éxito puede estar en el fortalecimiento de sus policías, particularmente las municipales. Su importancia radica en que al prevenir delitos, patrullar calles y colonias, atender emergencias y conflictos, detener a presuntos responsables y realizar puestas a disposición ante las autoridades competentes, le dan presencia cotidiana al Estado en el territorio. Su contacto permanente con la población además les permite conocer de cerca las dinámicas delictivas de las comunidades en las que operan.
Las fuerzas federales pueden ser determinantes para recuperar territorios frente al crimen organizado; pero las policías municipales son necesarias para mantener presencia institucional todos los días.
El estándar que fortalece a las policías locales
Coahuila, la entidad con menor percepción de inseguridad del país y la segunda menor incidencia delictiva también tiene una de las policías municipales mejor evaluadas. La corporación destaca en distintos indicadores de profesionalización y protección laboral de sus integrantes.
En la ENVIPE 2026, 6 de cada 10 ciudadanos considera que la Policía Preventiva Municipal de Coahuila se desempeña de manera efectiva, la mejor tercera valoración del país. ¿Qué puede estar detrás de esta buena evaluación? Hay al menos dos pistas: profesionalización y condiciones laborales; es decir, habilidades e incentivos para desempeñar la función policial.
En el primer rubro, Coahuila sobresale. En 2024, 98.9% del personal de sus corporaciones policiales municipales contaba con Certificado Único Policial, frente a 62.8% a nivel nacional. Es el segundo porcentaje más alto del país. El certificado supone formación inicial y resultados aprobatorios vigentes en control de confianza, competencias básicas y evaluación del desempeño.
La segunda pista está en las condiciones laborales. 69% del personal municipal de seguridad recibía más de 15,000 pesos mensuales, rango donde inicia el salario recomendado por la federación. Más allá de eso, 79.2% contaba con seguro de vida; 95.4%, con vacaciones; 93.7%, con prima vacacional; y 66.4% tenía fondo de ahorro para el retiro. Lo ideal sería alcanzar 100% de cobertura, sin duda, pero en varios de estos indicadores Coahuila se encuentra entre las entidades con mayor cobertura del país
Estos datos no bastan para afirmar que ser una de las policías municipales mejor evaluadas del país, con altos niveles de certificación y condiciones laborales que destacan en distintos rubros, explique su buen desempeño. Sin embargo, para exigir mejores condiciones de seguridad tampoco es descabellado dotar a las policías de las condiciones para hacer bien su trabajo, y hacer atractiva y sostenible la carrera policial.
En resumen, este caso sugiere que policías municipales mejor preparados y protegidos son necesarios para sostener avances. Esta es una discusión particularmente relevante para el momento que vive el país. Hoy observamos una reducción importante de algunos indicadores de violencia y una intensa actividad operativa del Gobierno federal contra las organizaciones criminales. El problema es que no estamos construyendo capacidades para sostener los resultados. La realidad es que el país no es Coahuila y, en general, las policías y fiscalías del resto de los estados se encuentran abandonadas: fuera del discurso oficial y de la prioridad presupuestal.
*Armando Vargas (@BaVargash) es doctor en Ciencia Política, profesor universitario en la UNAM y el Tecnológico de Monterrey y coordinador del programa de seguridad pública de México Evalúa (@mexevalua)
Nota editorial: Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
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