
Tradwives, el lujo digital en un México de salarios mínimos
En promedio en México, el trabajo anual de cada mujer en el hogar vale 82 mil 339 pesos, cifra que se dispara a 111 mil 32 pesos si hay menores de seis años en casa.Ilustración: Erick Retana“Si un día te da de tragar, mañana también te puede apuñalar”. Con esa crudeza, la abuela de Elena Mendoza, una asistente operativa de 28 años, le advirtió sobre el riesgo de entregar su autonomía a cambio de un sustento económico. Ella no es la única que ha visto cómo las redes sociales se han llenado de videos virales, donde “mujeres impecables” hornean pan en cocinas de mármol bajo la tendencia de las tradwives. Mientras el algoritmo de las redes sociales vende la domesticidad como el nuevo “empoderamiento” femenino, la realidad en México dista mucho de lo que se presume en TikTok como privilegio económico, pues, según mujeres entrevistadas por Excélsior, se requieren ingresos superiores a los 30 mil pesos mensuales para no caer en la precariedad. Y es que, de acuerdo con la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado 2024, las labores domésticas y de cuidados en México valen 8 billones de pesos, lo que equivale a 23.9% del PIB nacional. Al asumir en solitario el trabajo de cuidados y las labores domésticas no remuneradas, miles de madres sacrifican su salud mental y su independencia financiera.Olimpia ÁvilaEs un dinero que nadie paga, pero que, en su mayoría, llevan a cuesta mujeres, quienes aportan 72.6% de ese valor, trabajando 2.7 veces más que los hombres en el hogar. En promedio, el trabajo anual de cada mujer en el hogar vale 82 mil 339 pesos, cifra que se dispara a 111 mil 32 pesos si hay menores de seis años en casa. Para especialistas como la doctora Aimée Vega Montiel, investigadora en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, la tendencia de las tradwives es la amplificación de un mecanismo de opresión histórico del patriarcado que hoy se disfraza de libre elección para vender subordinación. Aimée Vega Montiel, investigadora en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM.EspecialUn ser humano que depende económicamente de otro… no es libre, no es autónomo”, aseguró a este medio.Según la también especialista en feminismo y comunicación, el Estado históricamente clasificó este trabajo dentro del rubro de la “inactividad”, invisibilizando así que es precisamente esta labor la que sostiene a quienes sí perciben un sueldo remunerado. Trazan ruta para endurecer penas por feminicidios“No hay nada más alejado del empoderamiento que la sumisión a los demás”, apuntó. El privilegio de ser tradwife como trampaEl fenómeno de las tradwives, que podría traducirse literalmente como esposas tradicionales, es un movimiento que ha logrado colarse a países como Estados Unidos, donde figuras como Erika Kirk buscan que se elimine el voto de las mujeres para sustituirlo por un sistema de “voto por hogar”. Nicki Minajj y Erika Kirk, la viuda del “influencer” ultraconservador asesinado Charlie Kirk, en un foro en Arizona.GrosbyEn la investigación académica La esposa emprendedora, las tradwives se define como una tendencia impulsada por redes sociales que busca restaurar roles de genero estrictamente separados y una “familia natural” bajo estéticas que evocan una idealizada época de los 50. ¿Qué son las Trad Wives?A pesar de que se vende como un escape al sistema, el análisis revela que, en el contexto de América Latina, esa idea no es más que una “fantasía insostenible” que choca de golpe con la precariedad de las realidades locales. Esta brecha entre lo que se mira en las redes sociales y la realidad es denunciada por las mujeres consultadas por este medio. Algunas influencers vinculadas al movimiento tradwife han expresado posturas a favor de que el voto sea representado por el jefe del hogar.CanvaPara ellas, lejos de ser un camino a la realización personal, es, en palabras de Cris, madre y emprendedora, un “privilegio económico, un lujo” que sólo unos cuantos pueden pagar, ya que con el costo de las rentas, se requieren ingresos “muy, muy buenos” para que una mujer pueda optar por no laborar fuera de su casa. Hayetth Medina, mujer de 30 años que se dedica a la comedia, realiza trabajos freelance y también es modelo, coincidió en que hoy “no alcanza con el sueldo de una persona para vivir medianamente bien” y que se necesitan al menos dos o tres ingresos para una vida digna. ¿Nostalgia retro o retroceso social?Para Maggie, maestra de 28 años, la realidad de la clase media es frágil, pues, según su análisis, una persona necesitaría ganar más del sueldo mínimo de aproximadamente 9 mil 582.47 pesos al mes para que su pareja pudiera considerar quedarse en casa por gusto y no por falta de opciones. A esto se suma, reconoció, que aunque las mujeres generan ingresos, el hombre sigue esperando que ella se encargue a 100% de las obligaciones del hogar, rompiendo así la fantasía de ser ama de casa por elección. La élite genética Al entramado de las promesas digitales de figuras como Ballerina Farm, Nara Smith o RoRo, la doctora Lu Ciccia, del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, sostuvo que hace falta tomar en cuenta que el ideal de la tradwife trae consigo un engaño de clase y raza. Ballerina Farm, una de las influencer más conocidas en el movimiento.Especial A pesar de que en México se ha visto, por ejemplo, a Mariana Rodríguez, excandidata a la alcaldía de Monterrey, promover en agosto de 2019 un taller en línea llamado En Casa, enfocado en cómo hacer las labores domésticas y de limpieza, Ciccia aclaró que la idea tradwife es una importación del Norte Global vinculada a discursos de “élite genética” que buscan incentivar la reproducción de poblaciones blancas para evitar ser “reemplazadas” por personas racializadas. “En América Latina, ¿qué mujer puede ser una tradwife si no es millonaria?”, cuestionó a este medio, señalando que este modelo es una contradicción colonial. Para Ciccia, las redes sociales difuminan las fronteras entre lo público y lo doméstico, usando la tecnología para








