
Constelaciones familiares: ¿Para qué sirven y cómo ayudan a sanar heridas heredadas?
¿Ansiedad o bloqueos? Descubre qué son las constelaciones familiares y para qué sirven. El terapeuta Ramon Alsina explica cómo sanar heridas heredadas. Durante años, Ramon Alsina Artigues vivió con asma bronquial sin imaginar que detrás de ese síntoma físico había una historia inconclusa que necesitaba ser mirada. Su llegada a las constelaciones familiares no fue por una búsqueda espiritual ni por curiosidad profesional: fue una necesidad de supervivencia. “Yo empecé con las constelaciones por un tema de salud. Lo que pasa es que detrás del tema de salud, había temas pendientes que tenían que ver especialmente con mi padre, con cosas que yo tenía que solucionar con mi padre”, recuerda. Su historia personal está marcada por una herida profunda: su padre se suicidó cuando Ramon tenía apenas 20 años. “Entonces, de alguna forma, había una parte de mí que estaba siguiendo a mi padre”. Lo que encontró en ese proceso no solo transformó su relación con ese trauma, sino también su manera de entender la vida. “Lo que me dio las constelaciones fue un anclaje a la vida, una toma de conciencia y empezar a vivir desde otro lugar con un poquito más de orden”. Hoy, Alsina es constelador familiar, terapeuta sistémico y formador de profesionales de la ayuda con el Método Playterapia®️, una técnica que adapta las constelaciones individuales mediante muñecos tipo Playmobil. Desde ahí acompaña a personas que buscan comprender conflictos emocionales, patrones repetitivos o dolores que parecen no tener explicación. Pero ¿por qué esta herramienta genera tanto interés y, a la vez, escepticismo? familiares y para qué sirven? Nadie vive aislado de su árbol genealógico. Alsina define las constelaciones como un enfoque terapéutico basado en el sistema, es decir, cada individuo está marcado de forma consciente o inconsciente por el grupo al que pertenece. Aunque sea difícil de creer, a veces cargamos emociones, creencias o dinámicas que no comenzaron con nosotros, sino que tienen su origen en nuestra familia. “Dentro del sistema familiar hay unas conductas, unos patrones, unas creencias que pasan de generación en generación”. El objetivo es hacer visibles esas lealtades invisibles para poder devolverlas simbólicamente a su lugar de origen. “Las constelaciones se encargan de ver cuáles son las cargas inconscientes para dejarlas allí donde se corresponden, desde un lugar de respeto y honra”. En entrevista, Alsina insistió en que esta terapia no debe confundirse con algo esotérico. “Hacer terapia es un tema de autoconocimiento. Todos tenemos conflictos, absolutamente todos. En este autoconocimiento la pregunta es: ¿qué puedo hacer yo que dependa de mí con este conflicto?”. El cuerpo, además, es el que termina pagando las deudas del pasado si estas se ignoran. “Eso que no resolvemos acaba somatizando en nuestro cuerpo; entonces no tiene que ver con la parte esotérica. Tiene que ver con la parte de conocernos y resolver conflictos”. ¿Qué son las constelaciones familiares? Son una herramienta terapéutica con enfoque sistémico que busca identificar patrones emocionales, conflictos o cargas que pueden repetirse dentro de una familia, muchas veces de forma inconsciente. La idea central es que las personas no viven aisladas, sino dentro de un sistema donde experiencias no resueltas (duelos, rupturas, silencios o dinámicas heredadas) pueden influir en sus relaciones, decisiones o en su bienestar físico y emocional. Más que ofrecer respuestas inmediatas, propone observar esas dinámicas desde otra perspectiva para generar mayor claridad. Así es una sesión de constelaciones familiares: paso a paso El proceso arranca con un quiebre de perspectiva fundamental. Al sentarse frente al terapeuta, la primera pregunta es directa: “¿Qué es lo que necesitas?”. El desafío, advierte Alsina, radica en que la mayoría de las personas llegan con el chip de enlistar lo que no quieren en sus vidas, cuando lo verdaderamente transformador es definir una demanda clara y establecer qué es lo que sí se busca sanar. Una vez delimitado el objetivo, si se trata de un formato grupal, el consultante elige entre los asistentes a quienes representarán a los miembros clave de su conflicto, como a sí mismo, a su padre o a su madre, les pide su consentimiento y los distribuye físicamente en el espacio, configurando una primera radiografía visual del sistema familiar. Al quedar armada la escena, el paciente regresa a su asiento y el facilitador pide a los representantes que se dejen llevar por el cuerpo. Es en ese instante cuando se activa lo que la disciplina denomina “el campo”, un concepto complejo que Alsina aterriza con una metáfora cinematográfica muy clara: es como el Árbol de las Almas en la película Avatar, una red invisible de información que se pone al servicio de quien constela. Guiados por esa frecuencia, los representantes, que no conocen de nada al consultante, comienzan a experimentar sensaciones, emociones y movimientos espontáneos que alteran la posición inicial. A partir de esa dinámica fenomenológica, el terapeuta interviene proponiendo sutiles acomodos y frases sanadoras específicas, un movimiento que diluye el malestar físico de los actores y provoca, simultáneamente, una profunda toma de conciencia y un cambio interno definitivo en el paciente. Cabe destacar que las constelaciones pueden realizarse tanto de manera presencial o en línea, en formato grupal como individual (usando figuras o muñecos). Limpiar el hollín interno: la responsabilidad de sanar Sanar no es un proceso cómodo ni un acto de magia instantáneo. Alsina advierte sobre la existencia de una “crisis curativa”, un periodo de desestabilización emocional que a veces se confunde erróneamente con el fracaso del proceso. Para explicarlo, recurre a una metáfora cotidiana: “Imagínate que estamos trabajando en una casa en que la tubería está llena de hollín; cuando la limpias, primero se llena la casa de hollín. Sería un poquito como esto”. Por ello, enfatiza la responsabilidad del paciente: “No busques la panacea. No busques la pastilla; hay una parte de responsabilidad de cada uno. Si alguien viene a buscar una solución a todos los conflictos en un trabajo, seguramente no lo encontrará”. En su consulta, Alsina ha visto cómo el procesamiento del duelo, la culpa y la reconciliación generan transformaciones profundas. Recuerda el




