OCCRP revisó la venta de 30 aviones desde 2014 por empresas de Lance Zane Ricotta. Hay evidencia de que 11 jets fueron o bien incautados, o bien investigados o bien relacionados en el extranjero con casos sospechosos o confirmados de tráfico de drogas. Ricotta negó cualquier responsabilidad con el uso de estas aeronaves. Expertos señalan que lagunas legales en las normas de registro estadounidenses dificultan identificar los verdaderos dueños. El comprador de uno de los aviones de Ricotta declaró luego a las autoridades que lo pagó con dinero del narcotráfico de un cártel mexicano. Pero en el sector aéreo los brókers no tienen la obligación legal de verificar si el comprador es un delincuente o un terrorista. Tampoco necesita una licencia o una certificación para la compraventa de aeronaves. – La ley estadounidense no permite que los extranjeros registren aviones. Pero pueden ser dueños de los aviones y mantener el anonimato a través de empresas de papel o fideicomisos financieros. – De los once jets que vendió Ricotta y que terminaron vinculadas a casos de narcotráfico, tres se vendieron a fideicomisos anónimos y cuatro a empresas fantasma de titulación anónima. Los vendedores de aeronaves en Estados Unidos no tienen la obligación legal de investigar a sus clientes. – Ricotta cumplió una condena de prisión por conspiración para cometer fraude a mediados de la década de 2000, relacionada con la importación y reventa de aeronaves de México. Lo condenaron junto a Christian Eduardo Esquino Núñez, quien luego admitió, ante un agente federal que investigaba otro caso, haber comprado aviones a nombre de un cártel mexicano. – Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) no encontró pruebas de que Ricotta supiera que sus clientes pensaban traficar drogas con los aviones que le compraron. Cómo lo investigamos OCCRP examinó miles de páginas de documentos judiciales, archivos corporativos, de registros de aviones y años de datos históricos de vuelos. Los reporteros también entrevistaron a una docena de expertos, entre ellos exagentes encargados de monitorear vuelos del narcotráfico. ¿Por qué es importante? La investigación ilustra cómo las ventas de jets estadounidenses pueden tener un papel clave en el narcotráfico ilícito global. Y como reglas federales anticuadas, supervisión laxa y la falta de transparencia corporativa facilita el narcotráfico de alto nivel en América Latina. Lance Zane Ricotta, un bróker que compra y vende aviones privados en Estados Unidos, tiene algo que lo destaca: la frecuencia con la que sus jets terminan involucrados en incidentes vinculados con el narcotráfico. No es inusual que se usen aviones privados estadounidenses para mover drogas. Las aeronaves estadounidenses son fáciles de identificar: todas llevan matrículas que empiezan por la letra N. Estos aparatos son codiciados por los traficantes, pues es menos probable que sean blanco de una inspección o que los derriben autoridades extranjeras. Pero Steve Tochterman, exagente especial de la Administración Federal de Aviación (FAA), le dijo a OCCRP que era raro que un bróker de aviones estadounidense tuviera más de una aeronave involucrada en sucesos relacionados con el narcotráfico. Un episodio aislado probablemente significa que el vendedor tuvo mala suerte. “Pero luego te encuentras con Lance Ricotta y la situación se repite una y otra vez. Estás en una situación diferente”, señaló Tochterman. Es complejo determinar exactamente cuántos jets vendió Ricotta. Ni tampoco a quién. La FAA depende de que los vendedores o los compradores declaren por voluntad propia las ventas de aeronaves y los cambios de propiedad. E incluso así, no hay muchos datos históricos. Solo es posible buscar en el registro de la FAA a través del dueño actual de un avión. Sin embargo, tras presentar solicitudes de información a la FAA y rastrear sitios web de aviación, OCCRP confirmó que desde 2014, al menos 30 aviones fueron vendidos por compañías controladas por Ricotta. Estas transacciones incluyen dos empresas (R Consulting & Sales Inc), en la que su novia figuraba como directora ejecutiva pero que Ricotta parece manejar tras bastidores. OCCRP pudo establecer que de los treinta aparatos vendidos, once – más de un tercio – fueron o bien incautados, o bien investigados o bien relacionados en el extranjero con casos sospechosos o confirmados de tráfico de drogas. Muchas veces inmediatamente después del negocio. La mayoría de estos incidentes ocurrieron en los últimos seis años… 13 de abril de 2022: Presuntos narcotraficantes abandonaron un jet privado en Venezuela. 29 de octubre de 2023: En la selva, autoridades hondureñas hallaron un segundo avión, calcinado y destruido, tras una presunta operación de tráfico de drogas. 22 de diciembre de 2023: Un tercer aparato se desvaneció sobre el mar Caribe, mientras realizaba un vuelo de turismo. Volvió a aparecer en Ghana, en África, con rastros de cocaína a bordo. No parecía haber relación entre estas aeronaves. Pero todas las vendió Ricotta. De los documentos filtrados a los aviones vendidos por la empresa de Ricotta Las empresas de Ricotta llamaron la atención de reporteros por primera vez cuando revisaron documentos filtrados de la Fiscalía de Colombia, que son parte de las investigaciones de NarcoFiles de OCCRP. La filtración reveló que fiscales colombianos creían que el Cártel de Sinaloa estaba detrás de un jet abandonado en Venezuela. Descubrieron después que este era propiedad de R Consulting & Sales. Otro de los casos involucra al antiguo socio de Ricotta: Christian Eduardo Esquino Núñez, conocido como Ed Núñez. Su sobrino adquirió un jet y luego Núñez declaró a investigadores de Estados Unidos que lo adquirió para un cártel mexicano. Su sobrino incluso admitió haber usado dinero del narcotráfico para la transacción. El negocio del avión, que pertenecía a la empresa R Consulting, se hizo a través de un intermediario. Al ser contactado por OCCRP, Ricotta no negó el hecho que algunos de sus aviones terminaran vinculados a incidentes de narcotráfico. Pero subrayó que eran un pequeño porcentaje de los “cientos” que afirmó haber negociado a lo largo de los años. También señaló su falta de responsabilidad legal. “¿Eres responsable si le vendiste un auto a alguien que va y roba un banco?”, preguntó.